Natalia Vera tres veces en el podio, y una historia que inspira
Natalia Vera volvió a dejar su nombre en lo más alto del ciclismo argentino y santiagueño. La ciclista oriunda de Beltrán tuvo una actuación histórica en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, donde consiguió tres medallas: dos de Plata y una de Bronce, todas en el ciclismo de pista.
La santiagueña, de 27 años, cerró su participación con una medalla de Plata en el keirin femenino, en la última jornada de competencia disputada en el Velódromo de Rafaela. Vera finalizó segunda, a apenas 0s122 de la colombiana Stefany Cuadrado, ganadora de la prueba. El podio lo completó la también colombiana Juliana Gaviria.
De esta manera, la beltranense alcanzó su tercer podio en la competencia, después de haber conseguido previamente la medalla de Plata en velocidad por equipos femenina y la medalla de Bronce en velocidad individual.
Una cosecha que adquiere un significado todavía mayor porque Vera compitió prácticamente como local, ya que está radicada en Rafaela desde los 17 años, y pudo disfrutar de estos Juegos Suramericanos junto a su familia y sus amigos.
Un cierre de Plata
En la definición del keirin femenino, Vera volvió a demostrar toda su experiencia y capacidad competitiva para quedarse con el segundo puesto.
La santiagueña cruzó la línea de llegada detrás de Stefany Cuadrado, mientras que Juliana Gaviria completó el podio. Valentina Méndez, la otra representante argentina en la final, terminó quinta.
Así, Natalia cerró una competencia inolvidable con una nueva medalla y completó una cosecha de tres preseas en tres especialidades, confirmando su vigencia entre las principales referentes del ciclismo de pista nacional.
Una historia de superación
Detrás de estos resultados existe además una historia de esfuerzo y superación que acompaña a Natalia desde su infancia.
Nacida en Beltrán, Santiago del Estero, creció vinculada al mundo de las bicicletas. Su padre, Domingo, tenía uno de los pocos talleres de reparación de bicicletas del pueblo y fue justamente sobre una bicicleta donde, a los tres años, Natalia sufrió un accidente que cambiaría su vida.
Una caída provocó un fuerte golpe en su ojo izquierdo con el freno de la bicicleta. El accidente le generó una catarata traumática y, pese a una intervención quirúrgica posterior, con el paso de los años perdió completamente la visión de ese ojo.
Pero esa dificultad nunca consiguió alejarla de las bicicletas.
A los 13 años comenzó a competir y lo hizo con una bicicleta prestada. Su primera experiencia terminó con una victoria, incluso frente a algunos varones. Apenas siete meses después consiguió el Campeonato Argentino de Cadetes y comenzó una carrera deportiva que la llevaría a los principales escenarios nacionales e internacionales.
La propia Vera explicó alguna vez que debió adaptar su manera de competir, especialmente en las pruebas de velocidad, donde necesita observar a sus rivales y controlar lo que ocurre a sus espaldas.
Rafaela su segunda casa
A los 17 años tomó una decisión determinante: dejó Beltrán y se instaló en Rafaela para continuar su carrera en el Club Ciclista de esa ciudad.
Desde entonces, la ciudad santafesina se convirtió en una parte fundamental de su vida deportiva y en el lugar donde construyó buena parte de su trayectoria.
Por eso, estos Juegos Suramericanos tuvieron un condimento especial. No solamente representó a la Argentina y llevó la bandera de Santiago del Estero, sino que pudo hacerlo frente a familiares y amigos.
Una carrera llena de logros
Vera construyó una extensa trayectoria en el ciclismo de pista. Fue tricampeona panamericana junior, campeona argentina junior en mayores y consiguió una medalla de Plata en velocidad por equipos en los Juegos Panamericanos Junior de Cali 2021.
También subió al podio en los Juegos Suramericanos de Cochabamba 2018 y Asunción 2022.
En Santa Fe 2026 volvió a hacerlo y, esta vez, por triplicado.La santiagueña también atravesó años atrás la posibilidad de comenzar a competir en para-ciclismo, luego de que desde la Unión Ciclista Internacional conocieran su discapacidad visual. Sin embargo, decidió continuar compitiendo en el ciclismo convencional.
Y los resultados volvieron a darle la razón a su perseverancia.
Tres medallas especiales
Más allá de los resultados deportivos, esta actuación tiene para Natalia un valor todavía más profundo.
A los 27 años, Natalia Vera volvió a escribir una página importante de su carrera. Dos medallas de Plata y una de Bronce resumen su actuación en Santa Fe, pero detrás de esas tres preseas hay mucho más: una infancia marcada por un accidente, una adolescente que comenzó a competir con una bicicleta prestada, una joven que dejó Beltrán para perseguir un sueño y una deportista que nunca permitió que una dificultad se convirtiera en un límite.
La bicicleta sigue siendo su lugar de felicidad. Y en Santa Fe, una vez más, la llevó hasta el podio.








